miércoles, 13 de noviembre de 2013

Llorar como única vía de escape.

Quizás no debería estar escribiendo esto. O quizás sirva para desahogarme. Ni siquiera sé por dónde empezar, ya que hay tantas cosas por contar. Aquel día de Enero, me hice una promesa, una que me juré cumplir pasara lo que pasara, fuese cual fuese el problema, por mucho que doliera. Hoy por hoy, sé que no he cumplido lo que prometí, y quizás eso sea lo que más me duela de todo esto. Al final son simplemente pequeñas cosas, pero que poco a poco se van sumando, hasta que ves que ya no puedes más, que todo esto te viene grande y que te sientes vulnerable ante todo. Ya lo dije en un pasado no muy lejano, me siento bastante sola. Siento que doy más apoyo del que recibo, que doy demasiado sin esperar nada a cambio. De buena al final soy tonta, losé. Pero tampoco puedo hacer nada por evitarlo. Simplemente soy así, si te gusta bien y sino también. Como muy bien dijo un amigo mío, una sonrisa pase lo que pase, por mucho que cueste. Ya lo creo que cuesta sí, y más cuando empiezas a recordarlo todo, cuando sientes que no volverá a pasar, que nadie te va a llegar a querer tanto como te quiso él. Cuando por la noche lloras por no conseguir lo que quieres, porque te das cuenta de que es imposible. Duele recordar lo feliz que pude llegar a ser. Y ahora, sentir ese vacío día tras día.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Difícil, pero no imposible.

Sé que toda esta mierda no te está resultando nada fácil. Sé que luchas cada día para seguir adelante. Enserio, eres la persona más luchadora que he conocido hasta ahora. No cualquiera soportaría lo que tu soportas día sí y día también. Que solo decirte que me vas a tener aquí para lo que quieras y más. Que pase lo que pase, te voy a seguir ayudando todos los días como lo he hecho hasta ahora. No dudes en pedirme nada cuando lo necesites, sabes tú mejor que nadie que soy la primera que está ahí para ayudarte, sin ninguna queja y sin pedir nada a cambio en ningún momento. La verdad, aunque no lo creas, me has enseñado muchas cosas. Me has enseñado a luchar por lo que quiero. Me has enseñado que la vida a veces puede ser muy injusta, y que mis pequeños problemas son secundarios con lo que tú soportas cada día. Quizás ahora me esté dando cuenta de que cuando crees que tu vida no tiene sentido, viene otra persona que te demuestra lo contrario, que te abre lo ojos y que te hace ver que hay personas que sufren mil veces más que tu día tras día. Que lo que yo soporto no es comparable a lo que tú tienes que aguantar. Qué más decirte, simplemente que me has demostrado lo buena persona que eres, lo mucho que me haces reír y que siempre vas a estar aquí para apoyarme, pase lo que pase.

Susurrame al oído que me quieres.

Vuelvo a echar de menos todo lo del pasado. Sobre todo, echo de menos el cariño con el que contaba aquellos días. He llegado a pensar que nadie me va a llenar lo suficiente. Que nadie me va a dar esos abrazos que necesito. La verdad, en estos momentos, me siento bastante sola. No consigo sacar fuerzas de ningún sitio. Quizás escribir sea la mejor manera de olvidar. O quizás ni siquiera eso me ayude. Necesito a esa persona que este a mi lado para lo bueno y para lo no tan bueno. Alguien que me susurre al oído “te quiero, pequeña” cada vez que me vea. Alguien que tenga detalles conmigo sin que lo espere. Sobre todo, quiero a una persona que me haga feliz, independientemente de todo lo demás. Me da rabia no poder conseguir lo que quiero. Porque realmente no pido tanto. Una persona que me quiera y que me valore. Tendré que sacar fuerzas de donde no las hay para conseguir superar esta mala etapa de mi vida. Porque si algo sé, es que no me rindo fácilmente, y que este es solo un pequeño bache más de todos los que he superado ya.

domingo, 20 de octubre de 2013

Sueños rotos.

Ya lo dije aquel día de Enero, el tiempo pasa y para cuando te das cuenta, ya nada es lo mismo. Deseé que nuestra historia no tuviera final, que nunca me dejaras caer, y que estuvieras siempre a mi lado, pero no todos los deseos se cumplen. Aquellos días quizás fueron perfectos mientras duraron, pero cuando me di cuenta de que se acabarían, vi el mundo que se derrumbaba ante mí. Realmente, me di cuenta de muchas cosas. Que ya no tendría un hombro en el que llorar. Que durante los días siguientes, me esperaban largas noches de llorera. Que no volvería a confiar en nadie fácilmente. Que las ilusiones del principio, se convirtieron en sueños rotos. Que me costaría seguir adelante, pero que nada era imposible. Que vería el mundo de distinta manera, y con otro punto de vista diferente. Sé que nunca olvidaré lo mal que lo pasé durante aquellos días en los que llorar se convirtió en mi única vía de escape. Hasta que me di cuenta de que no podía seguir así ni un día más. No podía seguir llorando por un tío que no me quería, no podía odiarme por no conseguir lo que quería, por mucho que doliera. No merecía la pena torturarme de aquella manera, porque así no conseguiría nada. Pero, en ese momento, lo único que realmente quería era ser feliz, y hoy por hoy, puedo decir que ya lo he conseguido.

sábado, 15 de junio de 2013

Aquellas promesas que nos hicimos en el pasado no sabia que se fueran a romper en el futuro.

Solo recordar todo lo que dejé atrás duele. No pensé que este día llegaría, no pensé que después de cuatro meses te siguiera echando de menos. Todavía recuerdo lo perfecto que fue todo, las sonrisas que me sacabas día a día, pero sobre todo, echo de menos aquellas miradas que me lo decían todo sin necesidad de palabras. Porque con cada caricia, cada abrazo y cada beso me demostrabas que nunca me fallarías, que nada nos separaría, que cualquier obstáculo sería pequeño para romper lo que tu y yo teníamos. No sabía cuan equivocada estaba, como todo puede cambiar en un segundo, como una mentira puede cuestionar todas las verdades. No imaginé que fueras capaz de hacer una cosa así, decirme las cosas que dijiste, tus hechos superaban cualquier palabra que me pudiste haber dicho aquel día. Aquellas promesas que nos hicimos en el pasado no sabia que se fueran a romper en el futuro. Y con aquellas palabras, por muy pocas que pudieran ser, significaban que no volverías, que te fuiste para no volver. Fuiste egoísta, no pensaste en el daño que me podrías hacer, ni siquiera me diste suficientes motivos ni suficientes excusas para perdonarte. Porque no se deja de querer a una persona de un día para otro, de eso estoy segura. No me creí que después de todos esos ‘te quiero’ me dijeras que nunca habías estado enamorado de mí. ¿Qué si lo he superado? Sí. ¿Olvidado? Ni ahora ni nunca.

Los malos recuerdos superaron a los buenos.

Hoy, llegó el momento en el que decir que ya no te echo de menos, que eres un recuerdo mas de muchos otros, que he aprendido a vivir sin ti y que estoy orgullosa de ello. Por mucho que pensara meses atrás que sería imposible, que no podría olvidarte, que significaste demasiado para mi, que fuiste alguien en quien poder confiar y el que siempre estaría ahí para cualquier cosa, hoy por hoy puedo decir que ya no pienso en ti como lo hacía, ni mucho menos. He aprendido que ni lo malo es tan malo ni lo bueno tan bueno, que hay que vivir con lo que tienes y que no hay que esperar mas de lo que das ni menos de lo que mereces. Me enseñaste que todo lo malo tiene siempre una mínima parte que es buena, que no todo es lo que parece y que las apariencias engañan. Que hay que ir con la cabeza bien alta, sin pisotear a nadie y sin dejar que otro lo hagan. Que no hay que dejarse influir por nadie y que, sobre todo, siempre hay que ir con la verdad por delante. Y aun recordando todas las cosas que me enseñaste en su día, y aun sabiendo que me hiciste mejor persona, al final, los malos recuerdos superaron a los buenos.

jueves, 9 de mayo de 2013

'Él lloraba, tu reías con otro'

Si alguna vez tuve miedo de algo fue únicamente por perderte, pero ahora es cuando me doy cuenta que la culpa de todo esto no la tengo solo yo, ni mucho menos. Sé que tenía que pasar, pero yo, tan tonta de mí, no me quise dar cuenta de lo que estaba pasando. No quería darme cuenta de la puta realidad, aun cuando la tenía delante de mis narices. Pensaba que la nuestra era una historia sin final, un cuento de hadas, un mundo de rosas. Ahora veo cuan equivocada estaba, como todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, como en un instante todo lo que conocías pase a ser irreconocible para ti, como te das cuenta de que cada segundo desperdiciado es un tiempo perdido que no podrás recuperar. Sabes que por mucho que recuerdes aquellos momentos olvidados en el tiempo, y por mucho que a cada instante mires esas fotos que os hicisteis juntos, no volverás a sentirlo tan cerca de ti como lo estuvo en su día, que no volverá a sacarte esa sonrisa ni a hacerte feliz día a día. Y al final sientes como el mundo se derrumba a tu alrededor, que ya nada es lo que era y que seguramente nunca volverá a serlo, que por mucho que lo desees con todas tus fuerzas, por mucho que quieras que vuelva, es inútil, se fue para no volver. Que aunque pienses que se arrepentirá del daño que hizo, que regresara para sanar esas heridas que tanto dolieron y lo mal que te hizo sentir durante aquellos días que no olvidaras nunca, son esperanzas que de nada sirve conservar, porque lo único que harán es abrir la herida una y otra vez cuando veas como él se divierte mientras tu solo sabes sufrir por él. Pero llegara el día en el que podrás recordarlo sin que duela, en el que sepas que podrás seguir adelante sin él y a encontrar a otro que te trate mejor y que lo único que te cause sean sonrisas además de alegría , y cuando ese día llegue, y el vuelva pidiendo perdón y vea lo feliz que eres sin él, se arrepentirá de todo lo que hizo y se dará cuenta que no puede dar marcha atrás en el tiempo y que por lo tanto, ahora el que llora es el mientras tu ríes con otro.