Hoy, llegó el momento en el que decir que ya no te echo de
menos, que eres un recuerdo mas de muchos otros, que he aprendido a vivir sin
ti y que estoy orgullosa de ello. Por mucho que pensara meses atrás que sería
imposible, que no podría olvidarte, que significaste demasiado para mi, que
fuiste alguien en quien poder confiar y el que siempre estaría ahí para
cualquier cosa, hoy por hoy puedo decir que ya no pienso en ti como lo hacía,
ni mucho menos. He aprendido que ni lo malo es tan malo ni lo bueno tan bueno,
que hay que vivir con lo que tienes y que no hay que esperar mas de lo que das
ni menos de lo que mereces. Me enseñaste que todo lo malo tiene siempre una mínima
parte que es buena, que no todo es lo que parece y que las apariencias engañan.
Que hay que ir con la cabeza bien alta, sin pisotear a nadie y sin dejar que
otro lo hagan. Que no hay que dejarse influir por nadie y que, sobre todo, siempre
hay que ir con la verdad por delante. Y aun recordando todas las cosas que me
enseñaste en su día, y aun sabiendo que me hiciste mejor persona, al final, los
malos recuerdos superaron a los buenos.
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