miércoles, 13 de noviembre de 2013

Llorar como única vía de escape.

Quizás no debería estar escribiendo esto. O quizás sirva para desahogarme. Ni siquiera sé por dónde empezar, ya que hay tantas cosas por contar. Aquel día de Enero, me hice una promesa, una que me juré cumplir pasara lo que pasara, fuese cual fuese el problema, por mucho que doliera. Hoy por hoy, sé que no he cumplido lo que prometí, y quizás eso sea lo que más me duela de todo esto. Al final son simplemente pequeñas cosas, pero que poco a poco se van sumando, hasta que ves que ya no puedes más, que todo esto te viene grande y que te sientes vulnerable ante todo. Ya lo dije en un pasado no muy lejano, me siento bastante sola. Siento que doy más apoyo del que recibo, que doy demasiado sin esperar nada a cambio. De buena al final soy tonta, losé. Pero tampoco puedo hacer nada por evitarlo. Simplemente soy así, si te gusta bien y sino también. Como muy bien dijo un amigo mío, una sonrisa pase lo que pase, por mucho que cueste. Ya lo creo que cuesta sí, y más cuando empiezas a recordarlo todo, cuando sientes que no volverá a pasar, que nadie te va a llegar a querer tanto como te quiso él. Cuando por la noche lloras por no conseguir lo que quieres, porque te das cuenta de que es imposible. Duele recordar lo feliz que pude llegar a ser. Y ahora, sentir ese vacío día tras día.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Difícil, pero no imposible.

Sé que toda esta mierda no te está resultando nada fácil. Sé que luchas cada día para seguir adelante. Enserio, eres la persona más luchadora que he conocido hasta ahora. No cualquiera soportaría lo que tu soportas día sí y día también. Que solo decirte que me vas a tener aquí para lo que quieras y más. Que pase lo que pase, te voy a seguir ayudando todos los días como lo he hecho hasta ahora. No dudes en pedirme nada cuando lo necesites, sabes tú mejor que nadie que soy la primera que está ahí para ayudarte, sin ninguna queja y sin pedir nada a cambio en ningún momento. La verdad, aunque no lo creas, me has enseñado muchas cosas. Me has enseñado a luchar por lo que quiero. Me has enseñado que la vida a veces puede ser muy injusta, y que mis pequeños problemas son secundarios con lo que tú soportas cada día. Quizás ahora me esté dando cuenta de que cuando crees que tu vida no tiene sentido, viene otra persona que te demuestra lo contrario, que te abre lo ojos y que te hace ver que hay personas que sufren mil veces más que tu día tras día. Que lo que yo soporto no es comparable a lo que tú tienes que aguantar. Qué más decirte, simplemente que me has demostrado lo buena persona que eres, lo mucho que me haces reír y que siempre vas a estar aquí para apoyarme, pase lo que pase.

Susurrame al oído que me quieres.

Vuelvo a echar de menos todo lo del pasado. Sobre todo, echo de menos el cariño con el que contaba aquellos días. He llegado a pensar que nadie me va a llenar lo suficiente. Que nadie me va a dar esos abrazos que necesito. La verdad, en estos momentos, me siento bastante sola. No consigo sacar fuerzas de ningún sitio. Quizás escribir sea la mejor manera de olvidar. O quizás ni siquiera eso me ayude. Necesito a esa persona que este a mi lado para lo bueno y para lo no tan bueno. Alguien que me susurre al oído “te quiero, pequeña” cada vez que me vea. Alguien que tenga detalles conmigo sin que lo espere. Sobre todo, quiero a una persona que me haga feliz, independientemente de todo lo demás. Me da rabia no poder conseguir lo que quiero. Porque realmente no pido tanto. Una persona que me quiera y que me valore. Tendré que sacar fuerzas de donde no las hay para conseguir superar esta mala etapa de mi vida. Porque si algo sé, es que no me rindo fácilmente, y que este es solo un pequeño bache más de todos los que he superado ya.

domingo, 20 de octubre de 2013

Sueños rotos.

Ya lo dije aquel día de Enero, el tiempo pasa y para cuando te das cuenta, ya nada es lo mismo. Deseé que nuestra historia no tuviera final, que nunca me dejaras caer, y que estuvieras siempre a mi lado, pero no todos los deseos se cumplen. Aquellos días quizás fueron perfectos mientras duraron, pero cuando me di cuenta de que se acabarían, vi el mundo que se derrumbaba ante mí. Realmente, me di cuenta de muchas cosas. Que ya no tendría un hombro en el que llorar. Que durante los días siguientes, me esperaban largas noches de llorera. Que no volvería a confiar en nadie fácilmente. Que las ilusiones del principio, se convirtieron en sueños rotos. Que me costaría seguir adelante, pero que nada era imposible. Que vería el mundo de distinta manera, y con otro punto de vista diferente. Sé que nunca olvidaré lo mal que lo pasé durante aquellos días en los que llorar se convirtió en mi única vía de escape. Hasta que me di cuenta de que no podía seguir así ni un día más. No podía seguir llorando por un tío que no me quería, no podía odiarme por no conseguir lo que quería, por mucho que doliera. No merecía la pena torturarme de aquella manera, porque así no conseguiría nada. Pero, en ese momento, lo único que realmente quería era ser feliz, y hoy por hoy, puedo decir que ya lo he conseguido.

sábado, 15 de junio de 2013

Aquellas promesas que nos hicimos en el pasado no sabia que se fueran a romper en el futuro.

Solo recordar todo lo que dejé atrás duele. No pensé que este día llegaría, no pensé que después de cuatro meses te siguiera echando de menos. Todavía recuerdo lo perfecto que fue todo, las sonrisas que me sacabas día a día, pero sobre todo, echo de menos aquellas miradas que me lo decían todo sin necesidad de palabras. Porque con cada caricia, cada abrazo y cada beso me demostrabas que nunca me fallarías, que nada nos separaría, que cualquier obstáculo sería pequeño para romper lo que tu y yo teníamos. No sabía cuan equivocada estaba, como todo puede cambiar en un segundo, como una mentira puede cuestionar todas las verdades. No imaginé que fueras capaz de hacer una cosa así, decirme las cosas que dijiste, tus hechos superaban cualquier palabra que me pudiste haber dicho aquel día. Aquellas promesas que nos hicimos en el pasado no sabia que se fueran a romper en el futuro. Y con aquellas palabras, por muy pocas que pudieran ser, significaban que no volverías, que te fuiste para no volver. Fuiste egoísta, no pensaste en el daño que me podrías hacer, ni siquiera me diste suficientes motivos ni suficientes excusas para perdonarte. Porque no se deja de querer a una persona de un día para otro, de eso estoy segura. No me creí que después de todos esos ‘te quiero’ me dijeras que nunca habías estado enamorado de mí. ¿Qué si lo he superado? Sí. ¿Olvidado? Ni ahora ni nunca.

Los malos recuerdos superaron a los buenos.

Hoy, llegó el momento en el que decir que ya no te echo de menos, que eres un recuerdo mas de muchos otros, que he aprendido a vivir sin ti y que estoy orgullosa de ello. Por mucho que pensara meses atrás que sería imposible, que no podría olvidarte, que significaste demasiado para mi, que fuiste alguien en quien poder confiar y el que siempre estaría ahí para cualquier cosa, hoy por hoy puedo decir que ya no pienso en ti como lo hacía, ni mucho menos. He aprendido que ni lo malo es tan malo ni lo bueno tan bueno, que hay que vivir con lo que tienes y que no hay que esperar mas de lo que das ni menos de lo que mereces. Me enseñaste que todo lo malo tiene siempre una mínima parte que es buena, que no todo es lo que parece y que las apariencias engañan. Que hay que ir con la cabeza bien alta, sin pisotear a nadie y sin dejar que otro lo hagan. Que no hay que dejarse influir por nadie y que, sobre todo, siempre hay que ir con la verdad por delante. Y aun recordando todas las cosas que me enseñaste en su día, y aun sabiendo que me hiciste mejor persona, al final, los malos recuerdos superaron a los buenos.

jueves, 9 de mayo de 2013

'Él lloraba, tu reías con otro'

Si alguna vez tuve miedo de algo fue únicamente por perderte, pero ahora es cuando me doy cuenta que la culpa de todo esto no la tengo solo yo, ni mucho menos. Sé que tenía que pasar, pero yo, tan tonta de mí, no me quise dar cuenta de lo que estaba pasando. No quería darme cuenta de la puta realidad, aun cuando la tenía delante de mis narices. Pensaba que la nuestra era una historia sin final, un cuento de hadas, un mundo de rosas. Ahora veo cuan equivocada estaba, como todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, como en un instante todo lo que conocías pase a ser irreconocible para ti, como te das cuenta de que cada segundo desperdiciado es un tiempo perdido que no podrás recuperar. Sabes que por mucho que recuerdes aquellos momentos olvidados en el tiempo, y por mucho que a cada instante mires esas fotos que os hicisteis juntos, no volverás a sentirlo tan cerca de ti como lo estuvo en su día, que no volverá a sacarte esa sonrisa ni a hacerte feliz día a día. Y al final sientes como el mundo se derrumba a tu alrededor, que ya nada es lo que era y que seguramente nunca volverá a serlo, que por mucho que lo desees con todas tus fuerzas, por mucho que quieras que vuelva, es inútil, se fue para no volver. Que aunque pienses que se arrepentirá del daño que hizo, que regresara para sanar esas heridas que tanto dolieron y lo mal que te hizo sentir durante aquellos días que no olvidaras nunca, son esperanzas que de nada sirve conservar, porque lo único que harán es abrir la herida una y otra vez cuando veas como él se divierte mientras tu solo sabes sufrir por él. Pero llegara el día en el que podrás recordarlo sin que duela, en el que sepas que podrás seguir adelante sin él y a encontrar a otro que te trate mejor y que lo único que te cause sean sonrisas además de alegría , y cuando ese día llegue, y el vuelva pidiendo perdón y vea lo feliz que eres sin él, se arrepentirá de todo lo que hizo y se dará cuenta que no puede dar marcha atrás en el tiempo y que por lo tanto, ahora el que llora es el mientras tu ríes con otro. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Que tengo que aprender a vivir sin ti.

Hoy hace un mes del día en el que lo echaste todo a perder. El día en el que pensé que a partir de ese momento ya nada sería lo mismo, ya nada tendría sentido, que no tenía sentido vivir en un mundo en el que no estuvieras, con tus chorradas, con esa sonrisa a todas horas, y ese siempre con el que pensé que siempre ibas a estar aquí, que no me fallarías, que ya no tenia porque volver a sufrir, no si tu estabas conmigo. Que en aquellos días todo era absolutamente perfecto, era una historia sin final, una en la que todo acabaría bien, con un final feliz. Sí, eso fue lo que pensé durante aquellos días que no olvidaré nunca, en los que me enseñaste a valorar las cosas, a mirar siempre el lado bueno de todo, por muy malo que pudiese ser. Siempre estabas ahí dispuesto a sacarme una sonrisa en mis peores momentos, en los que necesitaba un hombro en el que llorar. Y ahí estabas tú, dispuesto a cualquier cosa con tal de hacerme feliz. Y así es como siempre tuvo que ser y que por supuesto, no fue. Que ahora es cuando más te necesito, ahora es cuando me doy cuenta que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Porque si tenía miedo era solo por perderte. Eso era lo que más me asustaba de todo, que un día no fueras a estar aquí. Y aquí estoy, viendo que ese día ha llegado, que no vas a volver, que no vas a estar aquí otra vez. Que a todas horas me recuerdo que tengo que aprender a vivir sin ti, que no puedo vivir en el pasado, tengo que mirar el presente y hacia el futuro, por mucho que sea el tiempo que necesite para conseguirlo. Que tengo que saber que son cosas que pasan, cosas de la vida, que una persona se va y a esa persona la sustituye otra. Y que con el tiempo las heridas acaban sanando, hasta que no son más que meros recuerdos que se pueden recordar sin que duela, sin sufrir, ese día llegará, eso es de lo único que estoy completamente segura, y eso es lo único que al final me da fuerzas para levantar la cabeza y seguir.

martes, 29 de enero de 2013

Que se fue para no volver.

¿Que lo echo de menos? Sí. ¿Que lo necesito? Pues también. Pero que por mucho que quiera que vuelva, por mucho que quiera que todo vuelva a ser como antes, aunque lo desee con todas mis fuerzas, es inútil, no hago más que engañarme constantemente, día tras día. Que yo sé que se fue para no volver, sé que no voy a  volver a sentirlo cerca de mí, que no voy a volver a probar sus labios, esos que me hacían tocar las nubes, con los que soñaba siempre. No sé como pude pensar que lo nuestro podría funcionar, pensaba de verdad que siempre ibas a estar aquí, que no me ibas a dejar caer, como un día prometiste. Pero que, al final, te das cuenta de que no eran más que mentiras, dichas sin sentimiento alguno, simplemente para conseguir lo que el quería, como siempre. ¿Porqué lo hacen? ¿Porqué sabiendo que nos van a hacer daño, que nos van a destrozar la vida, nos mienten, una y otra vez? ¿Porqué solo lo ven como un juego, en uno en el que solo participa un solo corazón y no dos? Que la respuesta es obvia. Que es lo que buscan, únicamente. Solo buscan divertirse. Que cuando se cansan de ti, van a por otra, y cuando se cansan de esa, a por la siguiente, así sucesivamente. Y eso es lo que más duele, que solo seas una más de su puta lista, una más de todas las demás que vendrán detrás de ti, pensando lo mismo que tú. Y es entonces, cuando piensas, que la vida una vez más te demuestra que tienes que sonreír cuando creas que ya nada merece la pena.

lunes, 28 de enero de 2013

Que te necesito aquí.

Otra vez vuelvo a recordar lo perfecto que fue todo. Lo bien que lo pase contigo, las veces en las que me hacías reír, aquellos momentos en los que realmente era feliz. Cuando pensaba que era un cuento sin final alguno, porque era el cuento perfecto, la historia perfecta. Que de verdad pensaba que no podía quererte mas de lo que te quería ya, porque no se puede querer mas allá del infinito. Por eso no pude soportarlo cuando me dijiste que no sentías lo mismo que yo, por eso pensé que la vida no tenia sentido si no era a tu lado. Pero que, al final, todos esos "te quiero" son solo una mentira más y los "te echo de menos" tan dichos, un tanto de lo mismo. Que todos son iguales, todos te mienten en alguna ocasión, siempre. Y duele sí, mas de lo que hubiera pensado que podría doler. Porque duele que te mientan cuando tu siempre eres sincera, cuando das lo mejor de ti sin pedir nada a cambio. Pero que no te puedes parar a pensar en el porque de lo que hizo, simplemente hizo lo que era mejor para el, sin pensar que con eso te partiría el corazón en dos, que no podías vivir sin el, que significaba demasiado para ti. Hasta que me di cuenta, igual que muchas otras veces, que no podía seguir así, que no podía estar las 24 horas del día pensando en él, que tenía que ver la puta realidad, que aun teniéndola delante de mis narices no la supe ver. Porque claro que seguiré adelante, aunque tu no estés, aunque te hayas ido para no volver.

Te echo de menos.

Sí, cada día se me hace más difícil. Que cada día que no estas, es un día sin felicidad. Que esto sin ti se me viene grande, es demasiado soportar todo esto sin tu apoyo, sin tu ayuda, recordando a cada instante que antes podía contar contigo pasara lo que pudiera pasar. Que cuando tenia un mal día, siempre estabas tu ahí para arreglarlo, diciendo cualquier chorrada para sacarme una sonrisa, sin fallarme nunca. Pero, un día, sin avisar, te fuiste sin decir adiós, como si yo solo hubiera sido un pasatiempo pasajero para ti, como si pudieras seguir sin mi sin pestañear, como si fuera algo insignificante, algo que no te hiciera falta. Y duele, sí, más de lo que hubiera pensado que dolería meses atrás, cuando pensaba que no podía sufrir más de lo que sufría ya. Que duele saber que la persona que te falta, esa que te hacia tocar las nubes, esa que siempre estaba ahí, a tu lado siempre, se haya ido sin mirar atrás. Que esa persona era la que al final te daba fuerzas para levantar la cabeza y seguir, la que te sacaba una sonrisa día a día, la que te hacia reír. Pero que me doy cuenta, otra vez de muchas otras veces, que de nada sirve recordarlo, recordar aquellos momentos a tu lado. Porque al recordarlos duele, pero que hoy por hoy, sé que conseguiré recordar sin que duela, estoy segura.

Que daría cualquier cosa por volver a tenerte aquí.

Aquí estoy, derramando lagrimas otra vez por ti. Pensando en aquellos momentos a tu lado. Recordando cada instante, cada segundo. Aquellos días en los que vivía en un mundo de rosas, siempre con la sonrisa puesta, a todas horas, cada día. Cuando me susurrabas “te quiero” al oído y me provocabas un escalofrío. Cuando me abrazabas como si fuese la chica a la que más querías en el mundo, como si fuese única. Y, ahora, cuando recuerdo lo perfecto que fue todo, lo bien que lo pase contigo y todo lo que aprendí a tu lado, es cuando me doy cuenta que te necesito aquí, conmigo. Que ningún otro puede reemplazarte. Eres la mejor persona que he conocido nunca, de verdad. Fuiste lo mejor para mí, mi apoyo incondicional en los buenos momentos y en los malos, siempre estabas ahí para cualquier cosa, para apoyarme cuando hiciera falta. Y eso es lo que hace que ahora todo sea más difícil. Que sea imposible olvidarte. Que cuando te fuiste, te llevaste una parte de mí contigo. Que lo eras todo para mí, ¿es que no lo entiendes? Las promesas que un día nos hicimos me hicieron creer que siempre ibas a estar aquí, que no me fallarías, que no tenia porque volver a sufrir. Pero la vida otra vez me demuestra lo contrario. Que daría cualquier cosa por poder volver atrás y cambiar lo que hice mal, aun sabiendo que la culpa de todo esto no la tengo solo yo, ni mucho menos. Y que lo daría todo por volver a tenerte aquí, otra vez a mi lado, como siempre tuvo que ser y no fue.

Duele.

No me esperaba esto de ti, pensaba de verdad que eras diferente a los demás, pero que al final todos sois iguales, todos. Confiaba en ti, de verdad, creo que nunca he llegado a confiar tanto en nadie como en ti. Nunca pensé que fueras capaz de hacerme esto. Todas esas promesas, esos te quiero que me hicieron creer que siempre ibas a estar aquí, que no me fallarías, que no tenia porque volver a sufrir. Pero la vida otra vez me demuestra que lo perfecto es lo más imperfecto que puedes encontrar. Y que, como muchas otras veces, te das cuenta de que a partir de ese momento ya nada será lo mismo, que significaba demasiado para ti. Pero que la vida sigue, a tu vida llega gente nueva, y tienes que saber que siempre va a ver otro dispuesto a quererte el doble o mas que el anterior. Que por mucho que quieras que vuelva, aunque lo desees con todas tus fuerzas, es inútil, se fue para no volver. Porque, como siempre, es la historia que se repite una y otra vez.

Siempre es lo mismo, es la historia que se repite una y otra vez.

Que a pesar de saber que te perdí, que ya no eres mas que un recuerdo remoto en mi mente, hecho de menos aquellos momentos a tu lado. Echo de menos tus abrazos, tus besos, lo hecho de menos todo. Sí, lose, ya ni siquiera somos amigos. No somos absolutamente nada. Eso es lo que más me duele de todo esto. Que de serlo todo acabamos siendo nada. Que después de tantas horas juntos, de esos pequeños momentos que siempre sacaban de mi una sonrisa. Tú eras el motivo de ella. Eras el motivo de dormirme en clase, por haber estado hablando contigo hasta las tantas de la noche. Se que no hay nada que pueda hacer para volver a recuperar esa amistad que tuvimos. Me rindo sin ni siquiera intentarlo, sabiendo que con eso solo conseguiría que todo se volviera a repetir. También se que ya no quieres saber nada mas de mí. Que ya no piensas en mí como lo hacías, ni mucho menos. Que ahora tus pensamientos estarán centrados en otra que no sea yo. No pensé que eras el típico tío que te engañaba para un único propósito. Hasta que me di cuenta, igual que muchas otras veces, que al final todo es lo mismo. Es la historia que se repite una y otra vez.

Al final siempre encuentras la manera de seguir adelante.

Que sí, que al final siempre encuentras la manera de seguir adelante. Después de horas, días, semanas, meses... es cuando consigues abrir los ojos y darte cuenta de que no puedes estar ni un minuto mas pensando en el porque de lo que hizo. Que simplemente hizo lo que a él le convenía, lo que era mejor para él. No pensó que con eso te partiría el corazón en dos, que eras incapaz de vivir sin él. Pero que al final, ¿eso da igual no? ¿Que mas da lo que tu sientas si el no siente lo mismo? Que no puedes forzar algo que es imposible de conseguir. Algo que te hubiera hecho feliz. Algo que hubiera anulado estos meses de sufrimiento. Pero es lo que fue, ¿para que imaginar lo que pudo pasar y no paso? Eso solo te hace sentir peor. Yo siempre pienso que las cosas pasan por algo, que siempre hay un motivo para todo. Que después de la rana siempre esta ese príncipe azul que tanto esperabas.

Quiero ser la princesa del cuento.

¿Quién no a soñado alguna vez con ser la princesa del cuento? Esa que tiene un príncipe que la quiere, esa que esta rodeada de un mundo de rosas. Quien siempre puede ayudar y no necesitar ayuda. La que a todas horas es feliz. Quien aguantaría todo lo que le pasa a los demás y lo daría todo sin pedir nada a cambio. Sí, todas hemos soñado alguna vez con eso, porque es el cuento perfecto, la historia perfecta. Pero, al final, lo perfecto es lo más imperfecto que puedes encontrar. Porque por ser tan buena te llaman de tonta. Que te utilizan, y no te agradecen nada. Que nunca encontraras ese príncipe azul y que nunca viviréis felices y comeréis perdices.

Que todo se quedó en un simple recuerdo.

Jode pensar que al final todo se quedó en un simple recuerdo. Esos “ te quiero” que tanto te ilusionaron en su momento, esa felicidad al estar con la persona que quieres. ¿Sabes? al final, tener a esa persona a tu lado es lo que te hace luchar para seguir adelante, para llegar a la meta. Pero que no hay puta meta que valga. No hay un final feliz, que esto no es un cuento joder, que es la puta realidad. Que siempre acabas sufriendo, llorando por esa persona que te ha jodido la vida. Que confiabas en ella pero, como siempre, te miente solo para sacar de todo esto lo que él quiere. ¿Tanto es pedir a una persona que te quiera? Que te quiera a tí, no a ese alguien que quiere que seas. Que te quiera por tus defectos, por cada uno de ellos. Que te quiera lo suficiente para esperarte el tiempo que haga falta. Y que te quiera tanto como para enviarte un mensaje a las mañanas de “buenos días, princesa” y por fin, empezar el día con una sonrisa.

Con un "te quiero" me vale.

No pido mucho, un "te quiero" me vale. Pero uno de verdad, uno que no esconda putas mentiras, uno que de verdad me demuestre que siempre vas a estar aquí, que no me fallarás. Que con un "buenos días, princesa" a las mañanas es suficiente. Lo único que quiero de tí son tus besos, tus abrazos. No te permito que me digas cosas que no quiera oír, solo cosas bonitas, esas que me hacen robarte un beso cuando menos te lo esperas. Sí, eso es exactamente lo que quiero. Pero ahora es cuando me doy cuenta que no es lo que yo quiera, sino lo que quieras tú. Y que tú no quieres mis historias inventadas, solo te las puedes inventar tú. Lo que tu quieres es decirme esos "te quiero" para creérmelos  Los utilizas como si esto solo fuera un juego, como si solo participara un solo corazón, y no dos. Que al final es cuando te das cuenta de que no puedes dar marcha atrás, y que por mucho que intentes olvidarlo, te das cuenta de que no puedes, que significa demasiado para tí. Aún así, los días pasan, y las semanas, meses.. hasta que a esa persona la sustituye otra. Y ahí es cuando te preguntas, ¿merece la pena volverlo a intentar? Cuando la gente dice que de los errores se aprende, se equivocan, porque siempre estará esa persona que te hará cometer un error más.

Siempre es lo mismo.

Aquí estoy, llorando otra vez por ti. ¿Quién coño te crees para hacerme sufrir? Que solo eres un cero a la izquierda, ya no significas absolutamente nada para mí. Que te mereces lo que te ha pasado y más. Sé que en estos momentos estarás perdiendo el culo por otra, otra a la que sabes que puedes engañar, otra más de tu puta lista. Pero que ya no voy a volver a caer, ¿sabes? que esto solo me sirve para aprender, para no cometer el mismo error dos veces. Que un "lo siento" no sirve para arreglar ni un cuarto de lo que has hecho. Simplemente, no puedes decir ni hacer nada para arreglarlo. Y que como tu dices, la vida sigue no? Pues si, sigue, y mucho mejor si no es junto a tí.

Ya no voy a ser la buena del cuento.

Que sin mas, estoy hasta los cojones de todo. Que ya no sabes en quien puedes confiar, aunque la puta verdad es que no puedes confiar en nadie. Cuando crees que todo esta bien, que por fin estas feliz, siempre hay alguien que viene a joderte. Esta ostia, entre muchas otras, me ha ayudado a abrir los ojos y darme cuenta de la puta realidad, que aun teniéndola delante de mis narices no la supe ver. Me he dado cuenta de que esos “ te quiero” eran solo una mentira mas. Que esos “tengo ganas de verte” un tanto de lo mismo. Que todos mienten, te engañan y te hacen daño. Que siempre va a ver alguien que te dice que te quiere, cuando en realidad no te quiere a ti, sino a otra persona que no eres tu. Y que, hoy por hoy, juro no volver a sufrir por un tío nunca, porque, ¿sabes? ellos nunca sufren por ti, NUNCA. Solo te utilizan, para lo que ellos quieren, y cuando se cansan de ti, van a donde otra a quien saben que pueden engañar. Yo solo se que ya no voy a volver a ser la buena del cuento, voy a ser de todo menos eso.