Que a pesar de saber que te perdí, que ya no eres mas que un recuerdo remoto en mi mente, hecho de menos aquellos momentos a tu lado. Echo de menos tus abrazos, tus besos, lo hecho de menos todo. Sí, lose, ya ni siquiera somos amigos. No somos absolutamente nada. Eso es lo que más me duele de todo esto. Que de serlo todo acabamos siendo nada. Que después de tantas horas juntos, de esos pequeños momentos que siempre sacaban de mi una sonrisa. Tú eras el motivo de ella. Eras el motivo de dormirme en clase, por haber estado hablando contigo hasta las tantas de la noche. Se que no hay nada que pueda hacer para volver a recuperar esa amistad que tuvimos. Me rindo sin ni siquiera intentarlo, sabiendo que con eso solo conseguiría que todo se volviera a repetir. También se que ya no quieres saber nada mas de mí. Que ya no piensas en mí como lo hacías, ni mucho menos. Que ahora tus pensamientos estarán centrados en otra que no sea yo. No pensé que eras el típico tío que te engañaba para un único propósito. Hasta que me di cuenta, igual que muchas otras veces, que al final todo es lo mismo. Es la historia que se repite una y otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario